lunes 7 de abril de 2008

Desratizacion Castellon

Desde siempre los asentamientos humanos han tenido asociada la indeseada presencia de estos pequeños mamíferos. Son animales comensales cuyo éxito radica en su gran adaptabilidad, una alta tasa reproductiva, la agudeza sensorial y una actividad constante. Los roedores ocasionan graves pérdidas por ensuciamiento, contaminación y desperfectos en los productos almacenados y hasta en las estructuras, pero además son portadores de microorganismos causantes de múltiples enfermedades.

Las ratas
La rata de los tejados o rata negra (Rattus rattus) tiene pelaje oscuro, pesa unos 200 grs. y presenta unas dimensiones de 150-200 mm. Ocupa principalmente las partes altas de edificios, siendo frecuentes sus anidamientos en el interior de setos y en áreas arboladas.
Son animales omnívoros, aunque su dieta preferente es de cereales y frutas. Vive de 9 a 12 meses y tiene una media de 6 camadas anuales, cada una con 6-10 individuos.


La rata común o rata parda (Rattus norvegicus) es más grande y agresiva que la rata negra. Pesa unos 300 grs. y mide 200-250 mm. Frecuenta las proximidades del agua y esta especialmente adaptada al medio urbano, resultando habitual en el alcantarillado y sus conexiones. Vive de 9-18 meses y tiene 7 camadas anuales de 8-10 crías.
Los ratones
Entre los representantes roedores más pequeños hay varias especies de ratón común presente en nuestra latitud, destacando fundamentalmente Mus musculus y Mus domesticus. Pesan unos 15 grs. y miden de 60-90 mm. Viven tanto en exteriores como en interiores y su alimentación principal son los cereales. A diferencia de las ratas, los ratones son muy selectivos con lo que comen, probando muchas cosas y en muy pequeñas cantidades (consumen aproximadamente 3 grs. de comida al día).
Inspecciones y soluciones
El reconocimiento previo de las instalaciones a tratar resulta clave para la identificación del tipo de plaga, la severidad de la misma e incluso, la localización de las vías de infiltración utilizadas o el reconocimiento de los potenciales focos atrayentes.
Técnicas de control
Distinguiremos entre Técnicas de Control “no químicas” (Trampeos, cerramiento de accesos y sistemas repelentes o de ahuyentación por ultrasonidos) y Técnicas de Control “químicas”, que utilizan diferentes formulados con poder rodenticida y en diferentes presentaciones (sólidas, líquidas, granuladas, en bloques o pastillas, en polvo, como cebos fresco graso, etc.). En cualquier caso no se entenderán como excluyentes, sino como complementarias y de acción combinada.
Los rodenticidas químicos más efectivos son los anticoagulantes, principios de acción lenta y que por tanto no inducen recelo al cebo. Todos ellos tienen un antídoto específico que es la vitamina k1.
La eficacia de los rodenticidas de uso es mayor en los de última generación (Bromadiolona, Difenacoum, Flocoumafen, Brodifacoum). De ellos destaca Brodifacoum y Flocoumafen como productos de dosis única, lo que los convierte en productos preferentes ante situaciones de especial gravedad o aparición de resistencias y como ratonicida de gran efectividad.

Para la distribución de los puntos de control se utilizan estaciones portacebos, que aseguran la mejor estabilidad de los mismos, la durabilidad apetente de la presentación y, sobre todo, la seguridad del tratamiento. La localización de los cebos debe relacionarse en planos de ubicación y estadillos de control con el fin de poder determinar las vías de entrada y/o anidamiento.

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